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El funeral más “animado”

Se aproxima la hora de llorar la memoria de Ravachol, uno de los personajes más ilustres en la ciudad del Lérez. El último viernes de carnaval será la fecha señalada en el calendario para dar sepultura al loro más famoso del mundo. Momento en el cual las calles de su ciudad natal, Pontevedra, se vestirán de luto para acoger el cortejo fúnebre donde acudirán vecinos y personalidades del momento.

El entierro del Loro Ravachol es una de las tradiciones que más caracterizan a la ciudad de Pontevedra. En este curioso evento se recrea el sepelio de un vecino muy particular de la ciudad, un loro que residía en una pequeña botica a los pies del Santuario de la Peregrina.

Para comprender los orígenes de este infausto ritual tenemos que remontarnos a la Pontevedra de finales del siglo XIX. Por aquel entonces, el farmacéutico Perfecto Feijoo, regentaba una recurrida botica en el kilómetro cero de la ciudad.

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Fuente: Museo de Pontevedra

El Sr. Perfecto era toda una personalidad de la época. No solo destacaba por su pericia para elaborar brebajes y ungüentos sino también porque era una persona carismática, con buen don de gentes y el fundador del primer coro de Galicia en 1980. Por todo ello, el lugar pronto se convirtió en un centro de reunión donde trascurrían animadas tertulias entre oriundos  y foráneos.

Todo trascurría en orden hasta 1891. Por aquel entonces, Martín Fayes quiso tener una nota de agradecimiento con su querido amigo Don Perfecto y le hizo entrega de un regalo algo inusual, un papagayo. Este animal caribeño era algo inusual y pronto comenzó a pavonear su verborrea y dialéctica. Su dueño y señor bautizó a la mascota con el nombre de Ravachol en referencia a un famoso revolucionario francés en honor a sus alardes de rebeldía. El loro pronto se hizo famoso entre la clientela y visitantes los cuales se escandalizaban ante su esperpento y jaraneo.

Durante sus 22 años de vida, Ravachol cosechó gran número de anécdotas. Tanto piropeaba a quien le agraciaba con un dulce como ponía verde a quien trataba de pasar desapercibido, precisamente fue este irreverente carácter lo que hizo que Ravachol conquistase el corazón de los pontevedreses.

El día 26 de enero de 1913 es el fatídico día que origina la funesta tradición llena de amargura, recuerdo, sátira e ironía. Tal día, los medios de comunicación se hacen eco del fallecimiento de Ravachol debido a una ingesta de bizcochos mojados en vino.

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Fuente: Pontevedraviva

Al lugar acude una gran multitud que dejan pequeño el lugar debiendo instalar la capilla ardiente en la sociedad de artesanos. La magnitud que adquiere el suceso lleva a señalar el entierro para el miércoles de ceniza donde una gran comitiva, vecinos y personalidades se reunieron para dar la última despedida a sus restos mortales.

Actualmente, la recreación de aquel tan recurrido sepelio es el acto que cierra la semana carnavalesca de Pontevedra. Tan concurrido es el evento que se ha tenido que cambiar el día de celebración, del viernes al sábado, para facilitar la asistencia de plañideros venidos de diferentes lugares.

En el año 2006, el ayuntamiento de Pontevedra instaló una escultura en honor a tal ilustre vecino. El lugar elegido para su ubicación es el mismo donde años atrás Don Perfecto regentaba su tan transitada botica.  Precisamente, durante la semana de carnaval, se instala allí mismo una recreación de esta antigua botica donde la figura en hierro forjado del Loro Ravachol preside eternamente orgullosa la preparación de la ceremonia.

Para celebrar el gran sepelio se construye una figura de más de 2,50 metros de altura y sobre 200 kilos de peso con todo su cuerpo cubierto de plumas la cual se instala en la Plaza de la verdura, donde da comienzo el velatorio. Ese es el lugar elegido para la capilla ardiente, donde cada uno de los asistentes puede despedirse de tan famoso lenguaraz.

Este es el momento en el que se revela una de las particularidades del evento, ya que el atuendo del finado es uno de los secretos mejor guardados durante el año.  La vestimenta da origen a muchas especulaciones que incluso trascienden a los medios de comunicación ya que esconde un trasfondo de crítica social.

El cortejo fúnebre recorre las principales calles del casco histórico finalizando en la Plaza de la Herrería donde se procede a la incineración del loro. Durante el recorrido el difunto es acompañado de una multitud de personas que visten riguroso luto que a su paso lloran y recitan coplas murgueras.

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Fuente: Wikipedia

El entierro del Loro Ravachol se ha convertido en un evento de marcado carácter satírico. Se trata de una parodia multitudinaria con marcado carácter crítico sobre algún suceso relevante tanto a nivel local como nacional.

Una de las sepulturas más recordadas ha sido la del año 2003, cuando nuestro querido Ravachol realizó una puesta en escena ataviado con impoluta ropa blanca manchada de chapapote. Por aquel año la catástrofe del Prestige inundó de desolación y oscuridad las costas gallegas. Antes del sepelio se produjo la primera salida de Ravachol fuera de la ciudad siendo expuesto en el Grove, una de las localidades próximas más afectadas.

“Querido loro Ravachol, nuestro luto descanse en paz con tu memoria”.

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