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Mejillones gallegos estilo Belga

España es el segundo productor mundial de mejillón después de China. Tan solo en Galicia, donde el mejillón tiene denominación de origen protegida,  se extraen más de 30 millones de kilos al año y su producción crece año tras año.

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Las bateas, plataformas artesanales dedicadas a la cría de este tan apreciado molusco, son el toque de distinción del panorama de las rías gallegas y un signo de la riqueza que esconde bajo las aguas.

Los mejillones al vapor son la receta más común de nuestras gastronomía aunque también conocemos otras modalidades como escabeche, vinagreta, en empanadas, arroces y como ingrediente para otros preparados como el “falso pate de centollo”.

El hecho de ser tan común y abundante hace que pasemos por alto su gran valor nutricional ya que no siempre el marisco más caro va relacionado con la calidad del mismo sino más bien con una cuestión de oferta y demanda.

Cada vez que me acerco al mercado me asombra el bajo precio de estos pequeños y sabrosos moluscos teniendo en cuenta sus características y el enorme esfuerzo que se dedica a su cría. Hoy en el mercado los encontré a 1,80 euros/kilo , mejillón gallego por supuesto, por lo que el precio medio de esta receta rondará los 2,50 euros comensal,¡bueno, bonito, barato y para toda la familia!

Podemos considerar a Bélgica como el país que mejor partido le ha sacado a este jugoso bivalvo donde los “moules-frites” se han convertido en su plato más internacional. Los belgas preparan una especie de marinado de mejillones y los sirven acompañados de unas crujientes patatas fritas, una guarnición algo inusual en nuestra región para acompañar los mariscos pero una elección realmente buena.

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Ingredientes para dos personas:

1 kilo de mejillones gallegos (o algo más), 3 patatas grandes, 20 g de matequilla, 4 chalotas, 2 dientes de ajo, 1 rama de tomillo, 1 rama de apio, un chorro de vino blanco (albariño), 100 ml de nata, perejil, sal y pimienta.

Elaboración:

1. Comienza limpiando minuciosamente las conchas bajo un chorro de agua fría y con la ayuda de un cuchillo retira los restos de algas. Selecciona solo las piezas cerradas y desecha cualquiera otra que esté fracturada o abierta ya que podrían estar en mal estado. Ante la pérdida de alguna unidad yo recomiendo comprar algo más de un Kilo por eso de que “más vale que sobre que no falte”.

2. Pela y trocea las chalotas y los ajos. Picamos tambien el apio, el perejil y reserva. Pon a derretir la mantequilla en un olla lo suficientemente grande para que entren los mejillones. Cuando se derrita añade las chalotas el ajo y el tomillo rehogándo de 2 a 3 minutos. Añade el vino blanco, el apio, un toque de pimienta molida y dejar hervir 5 minutos.

3. Añade la nata mezclando bien y a continuación los mejillones, coloca la tapa y dejar en el fuego hasta que se abran, unos 4-5 minutos. El tiempo de cocción debe ser lo suficiente para que los mejillones abran y no excesivo para que no pierdan su jugo interior y textura. Finalmente espolvorea con perejil y mezcla bien. Para servir, acompaña los mejillones de unas crujientes patatas fritas con un toque de sal y perejil.

Los belgas acompañan este plato con una buena cerveza nacional aunque donde se ponga una Estrella Galicia bien fría que se quiten las de importación jejeje.

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